Tu negocio, estructurado y operando solo.
Agenxia entrevista a tu negocio una vez, convierte lo que sabe en una plataforma —sitio, agenda, cobros, atención— y después se queda operándola: contesta a tus clientes, levanta el trabajo pendiente y te avisa cuando algo necesita tu decisión.
Una sola pieza, no ocho suscripciones.
Todo esto ya corre. Nada de esta lista es plan.
Entrevista tu negocio
Por voz o por texto, en español o inglés. Pregunta lo que hace falta para construir —marca, servicios, precios, horarios, canales, accesos— y entrega un expediente estructurado, no notas sueltas.
Audita lo que ya tienes
Revisa tu sitio actual, tu perfil de Google y tu velocidad de carga, y propone el plan de páginas. Lo que no puede medir lo deja marcado como pendiente en vez de inventarlo.
Contesta a tus clientes
Un agente que vive en tu sitio y responde con TUS datos: horarios, ubicación, servicios, precios. Se incrusta con una línea de código y no toca el resto de tu página.
Cobra
Mercado Pago conectado a tu propia cuenta —no a la nuestra—, con suscripciones, reportes y comprobantes. El dinero llega a donde siempre llegó.
Agenda
Conector de citas con disponibilidad real, para que una conversación termine en una cita y no en «déjame checar y te aviso».
Convierte peticiones en trabajo
Cuando alguien de tu equipo pide un cambio, se vuelve un ticket con seguimiento, no un mensaje que se pierde en un chat. Sabes qué pediste, cuándo y cómo va.
Tres pasos, y el tercero no se acaba.
La entrevista
Una sesión. Puedes pausarla y seguirle después; guarda cada respuesta conforme la das. Al final tienes un expediente de tu negocio que sirve aunque nunca construyas nada más.
La plataforma
Con ese expediente se construye lo tuyo: sitio, agenda, cobros y el agente que atiende. Tu marca, tus datos, tus cuentas.
La operación
A partir de ahí Agenxia opera: contesta, agenda, cobra, levanta pendientes y te pregunta cuando algo necesita que tú decidas. Cada vez que mejora, te pide sólo lo nuevo — nunca vuelve a preguntarte lo que ya contestaste.
Las reglas importan más que las funciones.
Un agente con acceso a tu negocio necesita límites escritos. Éstos están en el código, no en una promesa.
¿Lo vemos con tu negocio?
Una llamada, sin compromiso. Si no encaja, te lo decimos en esa llamada.